dijous, 5 de novembre de 2009

Africa pide cifras concretas de reducción de emisiones de los países desarrollados

Con el primer día de reuniones en Barcelona ya ha sido suficiente para ver que las negociaciones en torno al futuro post-Kioto no son nada fáciles. La delegación africana, representante de 50 países en el continente más pobre del planeta, se ha plantado y se niega a seguir negociando hasta que todos los países industrializados pongan sobre la mesa números concretos sobre la reducción de emisiones a conseguir. Y no sólo eso, quieren que estos números se correspondan con lo que el IPCC dice que hay que hacer para evitar las peores consecuencias del cambio climático. En concreto, las naciones africanas reclaman que los países desarrollados se comprometan a recortar un mínimo del 40% sus emisiones del año 2020 (los recortes propuestos hasta ahora van del 15 al 20%).

"El continente africano ya está sufriendo las consecuencias del cambio climático, y mientras para las naciones desarrolladas recortar las emisiones es una cuestión política y económica, para nosotros es cuestión de vida o muerte" han asegurado este martes por la mañana los portavoces de la delegación africana en Barcelona. Según han expresado en rueda de prensa, "no podemos discutir nada hasta que veamos los números concretos de reducción, sólo así podremos comparar los esfuerzos que deberá hacer cada país".

La delegación africana apeló a la responsabilidad y deuda histórica de los países ricos, "responsables del cambio climático que ahora estamos sufriendo los países del sur", y se mostró "frustrada como continente" ante la falta de definición del Norte. "En Copenhague queremos un acuerdo en positivo, justo y equitativo", aseguraron los representantes de la delegación africana, "pero no vamos a dar un cheque en blanco a los países desarrollados hasta que tengamos sus objetivos de reducción bien definidos, tanto a nivel global como individualizados país a país ".

En defensa de Kioto
Otra de las reivindicaciones de este segundo día ha sido la realizada por el G-77 y China, el grupo que aglutina a 130 naciones en vías de desarrollo más el gigante asiático. Esta delegación ha denunciado que los países desarrollados quieren "matar al Protocolo de Kioto" en Copenhague reduciéndolo a un único pacto global, lo que ven como una estratagema para obligar a los países pobres a realizar aún más esfuerzos en la lucha contra el cambio climático.

"El Protocolo de Kioto es el instrumento más importante de que disponemos para combatir el calentamiento global", han asegurado este martes, "ya que obliga a las naciones desarrolladas a reducir sus emisiones al tiempo que establece mecanismos de desarrollo limpio para los países pobres ". El Grupo de los 77 más China quieren que las obligaciones de los países ricos sigan bien separadas de las acciones que deben llevar a cabo los países en desarrollo, y mucho más cuando, hasta el momento, "los países ricos no están cumpliendo con ninguna de las obligaciones que marca el Protocolo".

sostenible.cat - Jordi Flamarich